2015 LA VIBRACIÓN DEL NÚMERO 8

EL 2015 Y LA VIBRACIÓN NÚMERO 8

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Hola amig@s.

Como cada año quiero escribir unas breves líneas haciendo referencia a la energía del número del año. A cada uno, esta energía nos llega i es entendida de forma diferente, somos seres diferenciales y toda persona posee unas vibraciones particulares y definidas, manifestadas y entendidas a través de nuestros propios cuerpos energéticos o espirituales y las fuerzas externas que se puedan manifestar más acentuadas en este año deben interrelacionarse con nuestras energías individuales para llegar a ser integradas y actuar en nosotros.

La vibración numérica que estará presente este año es la del número 8 (2015 = 2+0+1+5 = 8).

El número 8 representa la energía que propicia el cambio, la sanación, el estar anclados en nuestro centro, en equilibrio, en contacto con nosotros mismos y a través de esto vivir la realidad desde mi yo auténtico. Son los ciclos vitales, las energías cambiantes, los opuestos que cada uno de ellos nos trae unas experiencias diferentes y en el fondo todas positivas si sabemos comprenderlas y aceptarlas. La energía del descubridor, de conocer y experimentar para enriquecernos a nosotros mismos y a los demás con lo vivido.

Es la energía del prana que es la comunión de la energía del aire, de los alimentos, del agua, del conocimiento y la consciencia y de nuestra propia energía vital, esto nos da a entender que nos nutrimos de todo lo que conforma la vida y se convierte en nosotros y esto a la vez convierte en sagrado a todo aquello con lo que nos alimentamos tanto a nivel de cuerpo físico, como a nivel intelectual y de experiencias de vida. Materializar el espíritu y espiritualizar lo material ya que todo lo que existe en todas sus formas tiene algo de especial por descubrir.

El 8, como acabamos de mencionar, entre otras cosas es el número que propicia los cambios, la vibración 9 es principio o fin de ciclo pero para que esto pueda ser dado primero hemos de tomar decisiones y facilitar que puedan entrar cosas diferentes en nuestras vidas. Por tanto, este año será un año importante para realizar o empezar a desarrollar cambios y dependerá de nosotros como sean y como se manifiesten en nuestra realidad cotidiana.

El 8 tiene una energía cíclica innata en él, una energía cambiante, dinámica, movible, es el símbolo del infinito de lo irrompible, de lo que no puede separarse ni se entiende por sí solo, la energía Yin –Yang, los antagónicos, las fuerzas opuestas, lo masculino y lo femenino, lo negativo y lo positivo, la integración total a través de la consciencia de las fuerzas opuestas que mueven la vida y el universo y que no pueden existir la una sin la otra. Pero para poder llegar a encontrarse y desarrollar equilibradamente sus potenciales deben estar ancladas en su centro tal como nos muestra la forma del número. Podríamos definirlo como dos circunferencias que se unen en el centro, sin este punto de unión serían dos ceros que nunca llegarían a encontrarse. Esto simboliza en sí mismo nuestro propio centro, nuestro equilibrio y lo conseguimos estando más en contacto con nosotros mismos, escuchándonos internamente, dando una pausa a nuestra vorágine diaria teniendo contacto con la naturaleza, relajándonos, meditando, contemplando, haciendo ejercicio moderado, comiendo más comedidamente, practicando alguna de los grandes artes, escritura, pintura, música, escultura o alguna de sus variantes. En definitiva con unas mejores y más saludable pautas de vida, cuando conseguimos esto todo lo que conforma nuestra realidad externa se comporta de forma más armónica y entendemos que es lo que nos conviene mantener en ella o renovarlo. Esto es una de las lecciones que nos enseña la vibración 8 y su energía nos lo propicia.

También es la energía de la sanación y toda sanación lleva implícita en sí el cambio, dejamos el dolor, el malestar, aquello que nos perjudica y no nos deja estar bien para atraer situaciones mejores a nuestra vida. Cada uno llega a esta sanación de una manera diferente. Todos tenemos heridas en nuestro pasado que no nos dejan vivir correctamente nuestro presente ni proyectar un futuro adecuado. Las experiencias son buenas cuando nos sirven para crecer pero si lo que hacen es anclarnos en unas creencias limitantes y dolorosas por lo vivido quizá sea mejor soltar, liberarse perdonando nuestro pasado y a nuestra propia vida. El no tener la vida que queríamos o habíamos soñado es una carga que llevamos en demasía y nos hace vivir con miedo nuestro ahora, protegiéndonos continuamente de la propia vida sin darnos cuenta que es un reflejo fiel de todas nuestras creencias internas. Nuestras experiencias negativas son vividas por cada uno de nosotros por tanto también tenemos el poder de curarlas. La intensidad con que las vivimos y nuestro arraigo en ellas es lo que da forma a nuestro momento actual. Por tanto perdonarse a uno mismo a los demás y en sí a su propia vida es una buena forma de empezar a vivir más sanamente si entendemos el perdón como una forma de hacer las paces con todo y con nosotros mismos para liberarnos de la carga de los sucesos del pasado que nos han marcado.

La energía del 8 nos empuja a descubrir, a querer vivir cosas diferentes, a conocer lo que no conocemos, a aprender descubriendo sin engancharnos a nada simplemente cogiendo la experiencia de todo aquello que no conocíamos integrándolo en nosotros y dándolo a conocer después.

Encontrar la esencia espiritual que se encuentra detrás de cada momento, descubrir cómo nos puede enriquecer internamente lo que vivimos y a la vez como estas vivencias internas pueden ser reflejadas hacia fuera para vivir con mayor consciencia cada momento presente en la tierra.

Una abrazo a todos y que tengáis un buen 2015.

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