Algo sobre mí

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Hace aproximadamente unos 17 años empecé a formarme en terapias naturales. Tres años más tarde decidí hacer de estas técnicas mi profesión. Cuando empecé, mi interés fue básicamente por aquellas técnicas que conocía hasta entonces como el masaje, la reflexología podal, la digitopuntura, la quiropráctica, la osteopatía y la acupuntura.

Al cabo de los años me fui dando cuenta que detrás de muchas patologías referían conflictos psicoemocionales producidos por traumas actuales o pasados y que esas emociones no estaban bien integradas por la persona. Otras veces esos conflictos llegan a ser más antiguos y profundos, ya que seguimos ciertas pautas, roles o fidelidades familiares que nos acompañan durante nuestra vida y en diferentes momentos nos ayudan, pero en otras ocasiones nos impiden ser nosotros mismos y llevar nuestra vida con total libertad.

De la misma manera que las emociones afectan en nuestra salud física y orgánica también incide en nosotros todo nuestro entorno. Continuamente nos vemos sometidos a cambios y a ciertas situaciones que nos demandan una capacidad de adaptación vital que no siempre podemos realizarla todo lo correctamente que desearíamos. En el momento en que no podemos adaptarnos tan rápidamente al cambio y, según el grado de estrés de cómo vivamos la situación, este será biologizado, o sea llevado a nuestro cuerpo para poder adaptarnos en nuestra estructura a aquello que no hemos podido hacer a través del pensamiento, la reflexión y la consiguiente actuación.

Son muchas las veces que estas adaptaciones nos hacen perder un correcto estado saludable, pero también es cierto que si corregimos nuestra postura vital frente a estas situaciones podemos devolver a nuestro cuerpo el estado de bienestar ideal.

Desde entonces todo mi empeño ha sido dar a mis terapias un enfoque completamente holístico y trabajar siempre la integridad total de las partes que nos componen, es decir, la estructural, la orgánica, la emocional y la energética; somos seres totales y como tales debemos ser tratados.

El universo es un lugar donde todo está o tiende a estar en una búsqueda del equilibrio constante, el hombre no es una excepción ya que somos un microcosmos dentro de un macrocosmos y debemos buscar nuestro lugar en él, por tanto también necesitamos ese equilibrio que nos lleve a la armonía. Para eso hay que conseguir que nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras emociones y nuestra energía se alineen y trabajen conjuntamente.

Hoy en día mi dedicación diaria es seguir investigando para poder comunicar y así intentar dar a la persona la explicación de estos procesos y de qué manera nos afectan. Llegar a un enfoque más positivo sobre cómo alcanzar ese equilibrio vital y conseguir un estado más óptimo de bienestar, el cual todos anhelamos.